En la provincia de Córdoba 21 niños y niñas están esperando en los Centros de Protección una familia acogedora profesionalizada de manera permanente. Ante esta situación no podemos quedarnos de brazos cruzados.

En la provincia de Córdoba 21 niños y niñas están esperando en los Centros de Protección una familia acogedora profesionalizada de manera permanente. Ante esta situación no podemos quedarnos de brazos cruzados.

AVAS (Asociación de Voluntarios de Acción Social) lleva desde el 2001 como Entidad Colaboradora de la Junta de Andalucía promoviendo el Programa de Acogimiento Familiar, y hace un llamamiento de solidaridad a la ciudadanía benamejijense. La experiencia nos dice que no hay opción mejor para los niños y niñas que no pueden permanecer con su familia biológica, que vivir en una familia alternativa que pueda atender sus necesidades, en el caso del acogimiento profesionalizado, especiales.

Cada día que pasa un niño o niña en un Centro de Protección es un día menos de esperanza para que pueda encontrar una alternativa a su vida, que no sea condenarlo a la institucionalización hasta su mayoría de edad.

El acogimiento profesionalizado tiene como objetivo ofrecer una posibilidad de convivencia familiar a muchos niños y niñas que llevaban mucho tiempo institucionalizados y que por sus características especiales no tienen la posibilidad de acceder a un acogimiento familiar ordinario.

Esta modalidad de acogimiento permanente se aplica para niños y niñas con necesidades especiales ocasionadas por una enfermedad grave, problemas de conducta, discapacidad física, psíquica o sensorial, o menores que precisen de un apoyo especial debido a los malos tratos o abusos sexuales sufridos. Los menores residentes en la provincia de Córdoba que requieren este recurso tienen edades comprendidas entre los 8 y 16 años.

El acogimiento profesionalizado facilita la normalización de la vida de muchos niños y niñas de necesidades especiales que, si no es por este recurso, sólo serían atendidos en contextos institucionales.

El papel de la familia acogedora profesionalizada es proporcionar a estos menores el cuidado en el propio hogar. La familia acogedora es responsable del cuidado, seguridad y bienestar de un niño/a  o joven trabajando de forma cercana con los profesionales y técnicos que realizan el seguimiento del acogimiento.

Los acogedores deben de estar comprometidos y sensibilizados con las necesidades de la infancia, y en un acogimiento profesionalizado, con aquellas necesidades especiales y problemas de salud que presenten los menores, ya sea a nivel físico o psíquico. Para ello, alguno de los potenciales acogedores debe de presentar la formación o experiencia profesional, a nivel educativo, de salud, social, psicológico (es decir, ser personal sanitario, educativo, social, psicólogo/a…). Así mismo deben mantener la disponibilidad necesaria para la atención y cuidado de estos/as menores. Por otra parte, a la familia acogedora se le proporciona información, formación y apoyo técnico durante todo el desarrollo del acogimiento. Para la atención del/de la menor y por la formación o cualificación de la familia, esta modalidad de acogimiento es remunerado.

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